carta de una desconocida

viernes, 29 de febrero de 2008



“El curso de la vida puede ser alterado por pequeños acontecimientos.”



“Tantas personas que vemos pasar absortas en sus problemas.”



“Tantas cosas que pasan inadvertidas.”



“Ahora comprendo que nada sucede por casualidad.”



“Cada segundo está medido.”



“Cada paso tiene su porqué.”



Carta de una desconocida (Max Ophuls, 1948)

“una elección hecha ahora, hoy, se proyecta hacia atrás y cambia nuestras acciones pasadas” (Czeslaw Milosz)

profanaciones

jueves, 21 de febrero de 2008



“¿Qué debemos hacer con nuestras imaginaciones? Armarlas, creérnoslas al punto de deber destruirlas, falsificarlas (éste es, quizás, el sentido del cine de Orson Welles). Pero cuando, al fin, éstas se revelan vacías, insatisfechas; cuando muestran la nada de la que están hechas, sólo entonces hay que pagar el precio de su verdad, comprender que Dulcinea –a la que hemos salvado- no puede amarnos.”

Giorgio Agamben, Los seis minutos más bellos de la historia del cine

el emigrante por gusto

domingo, 17 de febrero de 2008



“Era incapaz de pensar en las víctimas inocentes de la civilización –hombres que tan sólo pedían un trabajo sin conseguirlo, mientras que sus hijos se les morían de hambre- sin enrabietarse y protestar contra el orden existente, al tiempo que la relativa comodidad de las circunstancias en que vivía le colmaba de vergüenza cuando se paraba a contemplar la dureza con que transcurría la vida de los menos afortunados. Ahora bien, al contrario que su amigo, no se le ocurría proponer ningún remedio: asesinar a un individuo o arrojar una bomba se le antojaban actos no sólo de barbarie, sino un sinsentido y una futileza.
Así como no acertaba a ver que para los demás existiera un camino desahogado, su propio camino se le mostraba con toda sencillez, y entendía que su deber consistía en no desviarse ni un ápice a derecha o a izquierda. Creía que no disponía de ningún derecho, sino solamente de algunas indulgencias inmerecidas. No debía comer el pan que no se hubiera ganado con el sudor de su frente; antes bien, debía pagar al mundo de alguna manera por lo que el mundo le daba primero, en lo material; después, en amabilidad, simpatía y amor… «Don Quijote –dijo una vez a mi hijo con cara de asombro-, don Quijote ¡soy yo!» Cualquier exceso de comodidad le daba miedo; de cuando en cuando insistía en pasar por alguna incomodidad, como dormir sobre una alfombrilla en el suelo o cenar tan sólo una galleta como las que se llevan en los barcos, para despertar y estar atento, decía, a la verdadera realidad de este mundo. Nada le agradaba tanto como arriesgar su vida o su salud para prestar un servicio al prójimo. Y sin embargo jamás consiguió someter del todo al «viejo Adán» que llevaba en su interior. La mezquindad, la falsedad o la crueldad le encendían los ojos; en tales ocasiones, su manera de hablar distaba mucho de la cortesía que se observa en el Parlamento.”

Fanny Stevenson, Prefacio

i won´t be back this way

sábado, 2 de febrero de 2008







“Quiero hablar con usted… Ésa es la llave de la puerta de la salvación. Aquél que se niega a abrirla merece ser destruido.”



“Estoy pasando por el castigo que merezco… Tengo que volver y recibir el castigo que merezco… Cuando regrese a San Francisco me encerrarán en una penitenciaria durante tres años. El Sr. Davidson dice que no importa si soy culpable o inocente de lo que se me acusa. Dice que es la única manera de estar en paz conmigo misma. Dice que un castigo injusto impuesto por el hombre es un sacrificio por mis pecados.”



“¿Sorprendido de verme como antes? Bueno, ¿Por qué no? Será la última vez que me pueda vestir así. Además, estoy radiante, ¡hermosa! No sabían eso, ¿verdad? Eso mismo me preguntaba yo esta mañana. ¿Me encuentro bien? ¡Por supuesto! Hasta pasearía por la playa si no fuera por estos tacones… ¡Hombres! ¡Cerdos!”

Rain (Lewis Milestone, 1932)