
¿Qué hago? ¿Qué coño hago? ¿Qué narices debo haber? Vamos. Ayúdame. Por favor. Sólo por esta vez. Yo me limito a seguir corriendo, ¿vale? Y espero. Espero. Espero. Espero.
Corre, Lola, corre (Tom Tykwer, 1998)
"retornar al punto de partida"
domingo, 22 de noviembre de 2009
Publicadas por Leandro Palencia a la/s 22:27 0 comentarios
Etiquetas: Manierista
vivir en el misterio
martes, 17 de noviembre de 2009
Yo era como un hombre que vive bajo tierra y a quien, al salir en busca de aire, le deslumbra la luz y no puede encontrar el camino de vuelta a su refugio. Camino pesadamente de adelante hacia atrás, por terreno familiar, refunfuñando. Estoy perdido... ¿Qué haré? ¿Encontrar esa grieta en las rocas, bajar otra vez a esta tumba amplía y espaciosa? Espero que no. ¿Empezar de nuevo entonces, aprender a vivir aquí arriba, en la luz?
La carta de Newton - John Banville
Sí señor, no soy más que un viajero, un peregrino de este mundo. ¿Sois vosotros algo más?
Las desventuras del joven Werther, J.W. Goethe
Publicadas por Leandro Palencia a la/s 21:59 0 comentarios
Etiquetas: Exotopía
nadie se ha quedado colgado
sábado, 14 de noviembre de 2009

¿Sabes quién es Marcel Proust?... Llegó al final de su vida, echó la vista atrás y decidió que todos esos años en que sufrió fueron los mejores de su vida porque le moldearon. Los años de felicidad, perdidos, no aprendió nada.
Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006)
Los caminos felices son una mierda. Los buenos son los difíciles. Y así estoy yo, en ningún sitio. Igual que todos, aunque esos mamones no quieran admitirlo.
Eugene O´Neill, Largo viaje hacia la noche
Publicadas por Leandro Palencia a la/s 10:14 0 comentarios
Etiquetas: Manierista
It's five o'clock'
martes, 10 de noviembre de 2009
Hay más grandeza... en afrontar los reveses que en eludirlos, los hombres valorosos no pierden la fe ni aún con la suerte en contra, los medrosos y cobardes se precipitan en la desesperación sólo por miedo.
La suerte y yo ya nos hemos probado bastante tiempo. Y no calculéis cuánto: la mesura es más difícil cuando la dicha se prevé efímera.
Tácito, Historias
Le preguntó entonces Cebes:
-¿Cómo dices eso, Sócrates, de que no es lícito hacerse violencia a sí mismo, pero que estará dispuesto el filósofo a acompañar al que muere?
-¿Cómo, Cebes? ¿No habéis oído tú y Simmias hablar de tales temas, habiendo estudiado con Filolao?
-Nada preciso, Sócrates.
-Claro que yo hablo también de oídas sobre esas cosas. Pero lo que he oído no tengo ningún reparo en decirlo. Además, tal vez es de lo más conveniente para quien va a emigrar hacia allí ponerse a examinar y a relatar mitos acerca del viaje hacia ese lugar, de qué clase suponemos que es. ¿Pues qué otra cosa podría hacer uno en el tiempo que queda hasta la puesta del sol?
-¿Con qué fundamento, pues, afirman que no es lícito matarse a sí mismo, Sócrates? Pues yo, justo lo que tú decías hace un momento, ya se lo había oído a Filolao, cuando convivía con nosotros, y también otras veces a algunos otros, que no se debe hacer eso. Pero nada preciso he escuchado nunca acerca de esos asuntos.
-Bueno, hay que tener confianza -dijo-. Pues tal vez enseguida vas a oírlo. Quizá, sin embargo, te parecerá extraño que este asunto frente a todos los demás sea simple, y que nunca le ocurra al hombre, como sucede con los demás seres, que se encuentre: en ocasiones en que también a él le sea mejor estar muerto que vivir, y en los casos en que le es mejor estar muerto, quizá te parezca extraño que a esos hombres les sea impío darse muerte a sí mismos, sino que deban aguardar a otro benefactor.
Entonces Cebes, sonriendo ligeramente, dijo expresándose en su dialecto:
-¡Sépalo Zeus!
-Pues sí que puede parecer -dijo Sócrates- que así es absurdo. Pero no lo es, sino que, probablemente, tiene una explicación. El dicho que sobre esto se declara en los misterios, de que los humanos estamos en una especie de prisión y que no debe uno liberarse a sí mismo ni escapar de ésta, me parece un aserto solemne y difícil de comprender. No obstante, me parece que, a mí al menos, Cebes, que no dice sino bien esto: que los dioses son los que cuidan de nosotros y que nosotros, los humanos, somos una posesión de los dioses. ¿O no te parece a ti así?
-A mí sí -dijo Cebes-.
-Así pues -dijo él-, ¿también tú si alguno de los seres de tu propiedad se diera muerte a sí mismo, sin haberlo indicado tú que deseas que esté muerto, te irritarías con él, y, si pudieras darle algún castigo, se lo aplicarías como pena?
-Desde luego -dijo.
-Tal vez, entonces, desde ese punto de vista, no es absurdo que uno no deba darse muerte a sí mismo, hasta que el dios no envíe una ocasión forzosa, como ésta que ahora se nos presenta.
-Bien -dijo Cebes-, eso sí parece razonable.
Platón, Fedón.
Publicadas por Leandro Palencia a la/s 17:54 0 comentarios
Etiquetas: Exotopía
esperanza
domingo, 8 de noviembre de 2009

Regla número 1, ¿recuerdas? Nunca empezar una pelea, siempre terminarla.
El intercambio (Changeling, Clint Eastwood, 2008)
Publicadas por Leandro Palencia a la/s 20:25 0 comentarios
Etiquetas: Clásico